La Quimera De Mis Ojos; No Estoy Loca, Solo Ellos No Pueden Verte


"Él escupía rabia. Ella regalaba amor
ellos dos se encontraron
y hasta el más diablo se enamoró.

Danzando por los pasillos, él a su amada llamó;

Oh destino maldito y cruel que osó
matarla sin pudor.

El asesino corría sin temor
mientras que el amado lo perseguía con furor.

La medianoche sonó y el bandido que mató a su amada,
aulló con dolor. Este se convirtió en lo que
más puede temerle un gran señor.

El amado de nuevo corría pero esta
vez con temor de perder la vida, corría para
poder salvarse de un destino peor.

La luna llena brillaba en todo
su esplendor, mientras era testigo
de un nuevo crimen atroz.

El lobo con malicia aulló; llamando
a su manada con creciente esplendor
mientras que el amado corría despavorido pero la manada alcance le dio y con esto se extinguió el amor…

El único testigo era la luna…o eso creían estos intrépidos y malditos lobos.

Entre las ramas de los árboles, un cazador los vigilo y sin que estos pudieran defenderse, fue dándole muerte a cada lobo que participo,vengando así a esas almas desdichadas que la moira arrastró hacia el Hades."

Rosario se encontraba escribiendo un poema que le venía rondando hace días en la cabeza. Realmente era un poema muy tétrico y trágico, pero para poder sacarlo de su cabeza decidió, como tantas otras veces, escribirlo en una hoja de cuadernola, luego de terminarlo arrancó la hoja y lo guardó en un pequeño folio transparente de pvc, donde en este se encontraban bastantes hojas con poemas, uno más desgarrador y tétrico que el anterior, pero Rosario estaba acostumbrada a tales cosas. Su vida no era la típica de cualquier joven de 22 años. Ella fue testigo de cómo asesinaban a sangre fría al amor de su vida.


Era una noche fría de invierno, la ciudad de Montevideo estaba iluminada por los faroles de las calles, en estas se encontraba gente yendo y viniendo de trabajar. Los dos jóvenes se encontraban yendo a sus casas. El temerario y divertido Daniel se encontraba a las risotadas y haciendo payasadas como acostumbraba, mientras que Rosario se encontraba a su lado riendo. De la nada, un muchacho de complexión bastante corpulenta se acerco hacia Daniel y le propino una puñalada, quitándole su celular y su billetera, Rosario gritaba al presenciar el acto, el asesino huyó, mientras que Rosario gritaba y lloraba, los transeúntes asustados se acercaban a ellos y llamaban a la policía y a la ambulancia. Rosario acuno entre sus manos el rostro de su novio mientras este permanecía tirado en el suelo con una puñalada en la parte superior izquierda de su tórax, justo a la altura del corazón. Daniel sonreía mientras le susurraba su último “te amo”. Luego de eso, falleció, dejando a una destrozada Rosario. Los policías y la ambulancia se apersonaron en la escena. Hicieron lo normal, y luego de unos días atraparon al asesino y condenándolo a cadena perpetua.

Rosario abrió los ojos y vio que todos sus compañeros se encontraban mirándola, hasta su profesora la miraba, luego entendió el por qué, estaba llorando. Sin más salió del salón, con la atenta mirada de compasión de sus compañeros y de su profesora. Salió de la facultad y se fue a su casa, realmente no tenía ganas de seguir fingiendo que estaba bien. Una vez dentro de su casa, se dirigió a su recámara y pasó todo el día allí, llorando y mirando fotos de su novio cuando aun estaba vivo.

Eran las 11 de la noche, Rosario se encontraba en la sala de estar de su casa viendo videos de Daniel y ella, realmente se lo veía radiante y tan vivo.

El timbre de la casa sonó y Rosario grito un “ya voy”, se levantó del sofá poniendo pausa al video en la televisión. Se dirigió a la puerta, y antes de enfocar su mirada en ella, vio que había un sobre blanco tirado en el piso, al parecer era la correspondencia, aunque era raro, ya que era muy tarde como para que estuvieran repartiéndola, pero no indagó más y se acercó al sobre, lo agarró y vio que tenía su nombre, en el remitente solamente decía “desconocido”. Extrañada abrió el sobre y este contenía una carta escrita a mano, la letra le parecía familiar, tanto que ahogó un sollozo, era la letra de su amado. Esta carta solamente decía;

“Pronto nos encontraremos mi bella Beth con amor tu señor Darcy”

Era la forma en la que Daniel solía escribirle cuando se enviaban cartas, ya que eran muy fanáticos del libro “Orgullo y Perjuicio”. De pronto comenzaron a tocar a la puerta, ella se apresuró a abrirla, cuando la abrió un grito se escapó de su boca y miró al que creía muerto, era su novio, era Daniel. Lo miró en shock, quedó sin reaccionar y el que dio el primer paso fue él, se acercó a ella y la abrazó, las lágrimas no tardaron en salir de su rostro, efectivamente no estaba soñando, era él. Poco a poco lo abrazó y en el proceso sin quererlo se le cayó la carta. Al pasar los segundos Rosario lo comenzó a abrazar más fuerte, al punto de asfixiarlo, lo cual era imposible dado que ella muy menuda y muy pequeña, él le acarició el cabello y acto seguido besó la coronilla de su cabeza.

–Te extrañé princesa…- dijo luego de haber estado en silencio durante un prolongado período tiempo.

Ella al oírlo comenzó a sollozar y entre susurros habló.

-¿Cómo es posible? Yo… ¡Yo te vi morir!- gritó esto último llorando aun más, él la consoló y la condujo a la sala de estar, no sin antes cerrar la puerta principal.

Estando en la sala, Rosario lo miraba y le tocaba la cabeza o le pellizcaba las mejillas para ver si realmente no estaba alucinando y vio que realmente no era así. Daniel por su lado le sonreía y le llenaba la cara de besos, ella lo confrontó.

-¿cómo es que estás vivo? Explícame…por favor- él asintió.

-Pues como verás, el día en el que me apuñaló ese maldito quedé en coma por aproximadamente 2 años, hace unos meses desperté y contigo en mi mente me propuse buscarte- ella lo miró perpleja, realmente vivió 2 años engañada, a ella le habían notificado que él había muerto en el acto. Las lágrimas no cesaban y Daniel con ternura se las limpiaba, mientras que ella apoyaba su cabeza en el hombro de él.

–Entonces debemos decirles a todos que…- Daniel abruptamente la interrumpió.

–Mejor no Rosario… mejor guardemos el secreto- él le sonrió, ella lo miró extrañada pero no le replicó. Ya eran las doce y media de la noche entonces decidieron irse a dormir. Se acostaron y Rosario se quedó dormida entre las caricias de Daniel.

Los primeros rayos del sol se asomaron por la ventana. Rosario se comenzó a despertar y en eso comenzó a desperezarse, abrió los ojos y no encontró a Daniel a su lado, sino una carta de él. La abrió y la leyó;

"Hola mi querida señorita Beth, perdóneme por no poder acompañarla en su bello despertar, pero tenía asuntos que atender, en la noche estaré con usted. Att: su señor Darcy”.

Rosario sonrió y beso la carta, realmente le parecía tan irreal que su amado estuviera aquí con ella. Se levantó y vio el reloj, eran las nueve de la mañana, vio que no llegaría para la tercera hora, así que decidió tomarse el día libre de la facultad y comenzó a llamar a los más allegados de su círculo social, para prepararle a Daniel una pequeña reunión familiar, realmente no quería guardarse el secreto, ya que toda su familia y la familia de él habían sufrido mucho con su supuesta “muerte”. Pero por fin sabrán la verdad sobre lo que le sucedió. O eso creía…


Ya era de noche, la sala de estar estaba repleta de personas, todos estaban tan nerviosos y expectantes, realmente no podían creer que Daniel estuviera vivo, aún no lo creían del todo; Rosario se había encargado de reunirlos a todos aquí, ya casi faltaba poco para que Daniel llegara, o eso creía… El reloj marcaban las 11 p.m. en punto.

– ¡Shh! Ya esta por venir- Rosario hizo que todos hicieran silencio y todos voltearon a ver a la puerta, expectantes viendo cómo esta se abría dejando ver el patio, todos estaban confundidos, la única que hablaba hacia la puerta era Rosario, la cual miraba hacia la puerta y sonreía

–Hola mi amor ¿Cómo estás? ¡Sorpresa! Toda la familia vino a verte- decía Rosario ante la confundida mirada de todos los presentes. Vilma, su ex suegra se acercó hacia Rosario la cual estaba frente a la puerta abrazando a la nada.

–Hija mía, ¿con quién hablas?- decía Vilma, con lágrimas en los ojos, miraba a su ex nuera con profunda tristeza y pena. Rosario la miró confundida

–Pero… ¿nadie lo ve? ¡Él está aquí! Frente a ustedes- señaló una vez más la puerta, y vio como todos los presentes negaban, ella poco a poco fue bajando la mano, entonces cayo al suelo de rodillas, viendo como todo a su alrededor se esfumaba, antes de cerrar los ojos vio cómo Daniel la miraba y desaparecía ante ella.

Dos semanas después...

Rosario sufrió un desmayo a causa de todas las emociones vividas. Fue internada y apenas la dieron de alta, su familia la internó en el hospital psiquiátrico llamado “Vilardebó”. Ya que la habían diagnosticado con esquizofrenia paranoide, o bueno, con síntomas casi parecida a esta enfermedad.

Rosario intentó defenderse con las “supuestas” cartas que Daniel le había mandando, pero una vez que la policía investigó, las cartas habían sido hechas por ella. Hasta desenterraron el ataúd de Daniel para hacerle creer a Rosario que era imposible que él estuviera vivo, pero aún así ella se negó a creerse tal afirmación. Entonces quedó recluida en Hospital por el resto de vida.

Aún en la actualidad se la puede ver en los pasillos del hospital, conversando entre lágrimas y sonrisas, con quien ella cree que es su amor, pero sin saber que es parte de su imaginación.


-¿Algún día saldré de aquí, Daniel?- le preguntó Rosario a donde se suponía que debía estar Daniel, este sonrió y le acarició la mejilla

–Si amor, algún día…-


Fin…



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